Cuando las personas se encuentran a la deriva y las cosas no están funcionando como deberían, viene alguien que les da la posibilidad de resolver aquellas carencias, lo convierten en su líder o gobernante. Lo transforma en el modelo a seguir.
Esto se ve mucho en los países que son populistas, como lo es el gobierno de Hugo Chávez, quien por más de diez años ha llevado a su nación por la senda del ilusionismo. ¿Acaso es posible erradicar definitivamente la pobreza si por el otro lado se está robando? ¿Es acaso posible tener un país igualitario si se siembra el odio por las clases? ¿Es posible que se pueda tener una democracia, como él dice, si sus compatriotas no pueden expresarse libremente? Pues claramente todo lo anterior es imposible, nada de eso es parte de una democracia. Intentar complacer a la personas sólo con palabras y no con hechos concretos es trabajar sobre una mentira. Si bien algunas premisas de su gobierno son aplicables, la mayoría se basa en supuestos.
Al pasar de los años hemos visto como este hombre ha ido desfigurando al país, en materia económica, política, en sus relaciones exteriores, etc. Pero sin duda su peor accionar es aquel que tiene que ver con su misma gente, que es el privarlos de libertad de expresión, pensamiento y de opinión. Esto es una clara violación a los derechos humanos. Toda persona puede expresar, pero para Chávez no debe ser así ya que deja a la gente pensar de otro modo, analizar las cosas de otro modo, oponerse a su política de país, dar cuenta que el hombre no está actuando como debería.
Chávez es un hombre poco criterioso, se basa en las políticas bolivarianas, cree que posee una extrema izquierda democrática, pero en verdad no es más que un dictador que no deja que otros expresen sus sentires frente a lo que enfrentan como país. Sus amistades crean enemistades, los odios ajenos alimentan el propio y crean antipatía. En fin, todo lo que está logrando con su actitud y modo de pensar es alejar las posibles ayudas en momentos difíciles y cortar relaciones importantes para el país.
En conclusión creo que él es un hombre que está totalmente errado en su actuar, lo que hace o dice recaerá en las personas de su país y terminará ocasionando un golpe de estado y con el descontento general de las personas, incluso de ellos que lo han apoyado tan fervientemente.
domingo, 28 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
¿ Podría Chile convertirse en un país populista ?
Para responder a esta interrogante, primero hay que entender el concepto "populismo" aplicado a una persona y cómo se lleva ésto a cabo a través del gobierno. El populista es un hombre carismático, con una oratoria que hace que lo imposible sea real, utiliza el lenguaje de tal modo que integra a la comunidad, es quien interpreta la voz del pueblo y la gente se siente representada.
Comprendiendo las características de este hombre, podemos aplicar el concepto al gobierno.
Un gobierno populista es aquel que no posee bases sólidas en sus instituciones, es decir no funcionan del modo en el que deberían. Es por esto que se transforman al populismo. Con esto quiero decir que si las instituciones regentes en Chile dejan de cumplir su finalidad, no estaríamos excentos a ser uno más de los países populistas de América Latina.
Chile posee instituciones y éstas son las que legislan y mantienen el orden natural de una verdadera democrácia. Cuando éstas se ven afectadas, el orden se altera y se corrompe dando paso al populismo, a veces esto es también una falta de control y que las cosas se tornen difíciles para los mandatarios, lo que los lleva a hacer o decir lo que el pueblo necesita. Un ejemplo de vulnerabilidad de gobierno está en el pasado terremoto del 27 de febrero. Pudo haber sido un caos, puesto que la gente pedía y pedía y alegaba contra la ayuda gubernamental, pero gracias a la ordenaanza no hubo nadie que ofreciera aquello que, en verdad, jamás llegaría.
Se puede entender entonces, que las instituciones son la base reguladora del país, a pesar de que exista quien lleve a cabo las decisiones, hay entidades que rigen que estas decisiones sean buenas o malas para los cuidadanos. También hay que entender que una cosa es que hayan instituciones en el país y otra muy distinta es que funcionen al cien porciento, como se espera. Cuando deje de funcionar una institución, las bases se resquebrajarán y será ese el día en que Chile se convierta al populismo.
Comprendiendo las características de este hombre, podemos aplicar el concepto al gobierno.
Un gobierno populista es aquel que no posee bases sólidas en sus instituciones, es decir no funcionan del modo en el que deberían. Es por esto que se transforman al populismo. Con esto quiero decir que si las instituciones regentes en Chile dejan de cumplir su finalidad, no estaríamos excentos a ser uno más de los países populistas de América Latina.
Chile posee instituciones y éstas son las que legislan y mantienen el orden natural de una verdadera democrácia. Cuando éstas se ven afectadas, el orden se altera y se corrompe dando paso al populismo, a veces esto es también una falta de control y que las cosas se tornen difíciles para los mandatarios, lo que los lleva a hacer o decir lo que el pueblo necesita. Un ejemplo de vulnerabilidad de gobierno está en el pasado terremoto del 27 de febrero. Pudo haber sido un caos, puesto que la gente pedía y pedía y alegaba contra la ayuda gubernamental, pero gracias a la ordenaanza no hubo nadie que ofreciera aquello que, en verdad, jamás llegaría.
Se puede entender entonces, que las instituciones son la base reguladora del país, a pesar de que exista quien lleve a cabo las decisiones, hay entidades que rigen que estas decisiones sean buenas o malas para los cuidadanos. También hay que entender que una cosa es que hayan instituciones en el país y otra muy distinta es que funcionen al cien porciento, como se espera. Cuando deje de funcionar una institución, las bases se resquebrajarán y será ese el día en que Chile se convierta al populismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)